
La Constitución recoge el derecho a la información en el artículo 20, permitiendo que la gente puede acceder a información veraz y pueda comunicarse libremente. Esto es un punto clave para garantizar una democracia. Aunque parezca extraño, tener que legislar este derecho tras una dictadura, demuestra, una vez más, que era una dictadura.
Imaginemos que el derecho a la información fuera real. Está plasmado sobre el papel, sin embargo, nadie garantiza que se cumpla. De hecho, sistemáticamente oímos a gente decir que la prensa está vendida al Gobierno, a pesar de que recientemente se ha marcado la ideología de cada medio por José Antonio Piñero en su canal de información Radioactivo. El resultado es que, en realidad, más del 90% de la prensa es contraria al Gobierno actual al pertenecer a la ideología contraria.
Y esta puntualización es relevante porque nos podemos plantear: ¿Sucede igual con la prensa que habla de temas sanitarios? La respuesta corta es sí. La larga es más compleja, porque acompaña el 'sí' de muchas otras cuestiones, entre ellas, que las noticias sanitarias van ligadas a la política también. Y esto es algo que yo mismo he resaltado en varias ocasiones y que sucede para sorpresa de nadie.
Por ejemplo, a botepronto, tenemos la Comunidad de Madrid. Hay protestas por las incesables privatizaciones a favor de empresas afines a la presidenta y los médicos están en lucha permanente por ser una de las tres autonomías donde la hora de guardia se cobra al mismo o menor precio que la ordinaria. Por lo que sea, no se escucha nada. De hecho, el pseudosindicato médico CESM desincentivó las protestas para no entorpecer la campaña contra el Ministerio de Sanidad, que realmente ya no queda claro en qué consiste.
Otro ejemplo, las protestas en la Comunidad Valenciana por el despido de médicos y la privatización de servicios. Tampoco ha salido a bombo y platillo en la mayoría de canales de televisión, justo se ha perdido la noticia en los que reciben directa o indirectamente publicidad institucional de ese bando político. Por supuesto, CESM, tampoco ha sido el protagonista de esta protesta.
Y estos dos sucesos que son muy recientes, son el ejemplo de cómo la política y un sindicato pueden decidir qué sale y qué no. A qué dar importancia o qué ignorar. Insisto, solo dos, entre muchos otros que ya he nombrado en otras ocasiones. Y esto demuestra que el derecho a la información, no se está cumpliendo, porque se está sesgando conforme al interés de unos cuantos.
¿Por qué hay tanto revuelo con el Ministerio de Sanidad? Realmente, cada vez que hay una protesta salen ideas diferentes, lo que está cansando ya tanto a sanitarios como a pacientes, no hay una idea concisa y, además, hay mucha mentira de por medio. Sin embargo, ante protestas reales, claras y que no desvarían, no se da ni siquiera un minuto de importancia.