
El sistema sanitario en España pasa por un momento muy bueno en cuanto a que tiene más medios materiales y humanos que hace dos décadas. De hecho, si se compara con 3 o 4 décadas, los medios triplican con creces. Pero esas inversiones no son exactamente estables, tienen idas y venidas a conveniencia del político de turno que, entre otras cosas, ejecuta movimientos estratégicos hacia la sanidad privada.
Hace unos días salía un escrito de opinión en el pseudomedio Redacción Médica donde Tomás Cobo, presidente de la Organización Colegial Médica, trataba de exponer las consecuencias de la inestabilidad laboral de los médicos en el sistema sanitario. En esa miscelánea de ideas, expresaba que existe una precariedad laboral. Lo bueno del escrito es que, aunque inicialmente se orienta a los médicos, finalmente habla de todos los profesionales sanitarios y aporta un par de ideas prácticas.
El problema de expresarse como ese escrito de opinión radica en no dar una idea clara y demostrable al lector que no está metido en la propia casa. Como decía inicialmente, los medios son volátiles y a discreción del político. Por ejemplo, Andalucía ha cerrado camas siendo, un año más, la comunidad con peor dotación de medios humanos. Por otro lado, Madrid lleva un año realizando recortes en medios útiles para desviar a los centros privados el dinero.
Ambas castillas mantienen su política un año más, para lo bueno y lo malo de cada una, dando especial protagonismo al político y dejando los pacientes en un segundo plan. Y así podríamos continuar con Comunidad Valenciana y sus protestas en los últimos meses por la gestión deficiente, Galicia donde ni hay ni se espera, o Extremadura, que tiene una notoria falta de personal desde el inicio de la primavera.
Cobo citaba que los profesionales "están agotados, desmotivados y, en muchos casos, al borde del abandono". Y esto es parcialmente cierto. Yo, como profesional, veo desmotivación en la incertidumbre laboral, en el famoso "siempre se ha hecho así", en que las prioridades de los gerentes nunca son la mejora, en que no haya auditorías que premien al bueno y castiguen al malo...
Sin embargo, el abandono, según los datos, suele ser más habitual entre fisioterapeutas y enfermeras que en otros profesionales si hablamos de gente con trabajo más o menos estable. Los técnicos muchas veces no se llegan a incorporar al mercado laboral en su especialidad, por lo que buscan otra alternativa. Por su parte, pocos médicos dejan su puesto para ir a otro sector, comprensible en vista del esfuerzo que supone hasta terminar la especialidad.
Cobo pide no solo oposiciones sino un sistema de contratación más práctico. El sistema de oposición de España es único y no es novedoso. Si tras tantos años ningún país contempla un sistema así, será por algo. En otros lugares hay desde contrataciones que van mejorando hasta estabilizar la plaza hasta un sistema de empresa pública que contrata y audita como si se tratase de una empresa privada.
Por último -y eso no lo cita Cobo-, es que igual que se piden derechos, se deben tener obligaciones que garanticen al ciudadano que sus impuestos. Formación, auditorías, sistemas de calidad coherentes... Existe multitud de personal trabajando sin una formación realista, como ya he tratado en otras ocasiones. Y sí, eso también nos compete.