
¡Oh, la transición energética! Ese unicornio verde que galopa entre los titulares de prensa, los discursos de las cumbres climáticas y los anuncios de empresas petroleras que ahora, por si no os habíais fijado, tienen hojas verdes en sus logos. Según Jean-Baptiste Fressoz, historiador francés y probablemente aguafiestas profesional, lo de la transición energética no es más que una bonita fábula moderna. ¿Y sabéis qué? Tiene toda la pinta de tener razón.
Cuando uno oye "transición", imagina un cambio suave, una mudanza energética ordenada en la que un panel solar despide amablemente a una central térmica. Pero no. Resulta que no estamos sustituyendo nada, más bien lo contrario. Quemamos más petróleo, más gas y más carbón que antes. De nada sirve que algunos países icen la bandera verde, si otros van por el camino contrario. La Tierra es de todos, para bien o para mal.
Y mientras tanto, nuestros líderes sonríen junto a turbinas eólicas en fotocalls, anunciando que en 2050 o 2070 o cuando sea que ya no estén en el cargo, volaremos en aviones de hidrógeno, fundiremos acero con rayos láser sostenibles y alimentaremos ciudades enteras con la fuerza de la esperanza. Qué bonito es el futuro... cuando no tienes que rendir cuentas en el presente.
Fressoz, que claramente se ha leído suficientes notas de prensa, nos recuerda que sectores como el cemento, el acero, los barcos gigantes que traen cosas de China y los aviones que usamos para ir a congresos sobre sostenibilidad… no se descarbonizan con un logo verde o una buena intención.
¿Y su propuesta? Agárrense los pantalones sostenibles: autoamputación energética voluntaria. Así, como quien se quita el azúcar del café. Menos consumo, menos crecimiento, menos vuelos low cost para ver auroras boreales. Una especie de dieta energética global. Redistribución, sacrificio, justicia climática… todas esas palabras que se pronuncian bajito para no asustar a los accionistas. En resumen, renunciar a la globalización y consumismo actual para dar un respiro al planeta. Según él, no hay otro camino. Estaría genial que el CIS de Tezanos hiciera una encuesta sobre esto.
Pero no os preocupéis. Seguid creyendo en la transición energética, en las apps verdes, en el reciclaje de cápsulas de café y en que Alexa puede salvar el planeta si le dais suficientes órdenes. Mientras tanto, seguiremos quemando combustibles fósiles con entusiasmo y mirando hacia otro lado.