
Esta semana me he encontrado con varias noticias que, leídas por separado, parecen pequeñas, pero juntas cuentan otra cosa: Salamanca está invirtiendo en el futuro.
La primera llega desde Santa Marta de Tormes, donde se ha inaugurado un Espacio de Innovación que ya reúne a más de 20 profesionales en inteligencia artificial, ciberseguridad, análisis de datos o transformación digital de pymes. Que se apueste por la IA y la ciberseguridad dice mucho de hacia dónde queremos ir.
La segunda es Abioinnova, la incubadora biotecnológica de La Platina, que cuenta con laboratorios, secuenciación masiva (confieso que he tenido que buscar qué era: leer ADN a gran escala y en poco tiempo) o bioimpresión 3D. De todo lo que he leído sobre este proyecto, lo que más me ha sorprendido es que se puede solicitar la entrada en cualquier momento del año, sin esperar a una convocatoria. Quitar burocracia también es innovar. Si lo siguiente es aliviar la carga fiscal a autónomos y emprendedores, lo bordamos.
Como salmantino, me siento afortunado de vivir este momento. Llevamos años formando talento que acaba haciendo las maletas. Que empiecen a existir espacios donde ese conocimiento se quede y se convierta en empresas es, para mí, la mejor noticia posible. En 2022 perdimos la opción de ser sede de la Agencia Española de Supervisión de la inteligencia artificial, que se fue a A Coruña, pero eso no quita para que sigamos apostando en lo que consideramos que tendrá gran incidencia en los próximos años.
Y no me valen las excusas de que somos una ciudad pequeña, de que no tenemos capacitación o recursos suficientes o que la Inteligencia Artificial nos dice que no se puede. Fijaos en León. Allí, la Asociación Leonesa de Comercio Electrónico trabaja desde 2011 y ha conseguido crear un ecosistema de comercio electrónico poco habitual para una provincia alejada de los grandes centros de consumo.
Es una envidia sana. Lo que consiguen nuestros vecinos del norte también es un orgullo para Castilla y León, y una buena lección que a veces cuesta aprender en nuestra Comunidad Autónoma: los ecosistemas empresariales se construyen con años de constancia y colaboración entre empresas.
En Salamanca no necesitamos parecernos a nadie, nos basta con no quedarnos quietos y seguir invirtiendo en nuestro futuro y en el de las próximas generaciones.