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Cuaderno de bitácora

Por Sonsoles Sánchez-Reyes Peñamaria

El Ecce Homo de Borja


En el verano de 2012, nuestro país se vio sacudido por un fenómeno mediático que acabó siendo reflejado por medios de comunicación de todo el mundo. La peculiar restauración de una obra de arte del municipio zaragozano de Borja situó abruptamente ese pacífico rincón geográfico en el ojo del huracán informativo y le valió una vertiginosa popularidad que hoy, 13 años después, aún no se ha apagado.

A Borja, poblada por algo más de 5.000 habitantes, pertenece el barrio de Santuario de Misericordia, una colonia de casas y chalets cuya denominación ya indica la existencia de un lugar de culto mariano secular. El templo se ubica en un precioso paraje de pinares, sendas y áreas de recreo, frondoso por la abundancia de fuentes con propiedades salutíferas, lo que tiene la contrapartida de impregnar de humedad los muros y deteriorar las piezas artísticas religiosas que allí se custodian. Su emplazamiento en el monte de La Muela Alta, en la Sierra del Moncayo, ofrece a la vista un panorama privilegiado de los campos de la comarca de Borja.

En el mes de agosto de 2012, Cecilia Giménez Zueco, una vecina de Borja que a la sazón contaba 81 años y solía pasar la mitad más calurosa del año en su casita del Santuario de la Misericordia, siendo muy devota y aficionada a las artes plásticas, decidió por su cuenta restaurar una pintura mural que se hallaba en un pilar de la epístola del santuario. Representaba al Ecce Homo, es decir, a Jesucristo en la Pasión, pues según el Evangelio fueron esas las palabras pronunciadas por el gobernador Poncio Pilato al presentar a Cristo ante la muchedumbre, y que en español significan "he aquí el hombre" o "este es el hombre".

Fotografías: Gabriela Torregrosa

La imagen original había sido realizada en 1930, un año antes del nacimiento de Cecilia, por el profesor de Bellas Artes de Zaragoza, Elías García Martínez, natural de Requena (Valencia) pero afincado en tierras mañas, donde formó una familia junto a su esposa, Juliana Condoy Tello. Hoy, tanto él como dos de sus tres hijos, Julio y Honorio García Condoy, pintor y escultor, respectivamente, cuentan con sendas calles que los homenajean, los hijos en la capital aragonesa y el padre en su Requena natal. Honorio fue quien mayor relevancia adquirió de todos, pero el progenitor también acumuló un palmarés digno de mención, incluyendo tres retratos de Alfonso XIII, las cenefas de flores de la basílica del Pilar, el techo del Teatro Principal de Zaragoza y una colaboración en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Obtuvo varias medallas de oro y plata por sus trabajos.

La obra en cuestión, de unos 66 centímetros de alto por 40 de ancho, estaba inspirada en el Ecce Homo de Guido Reni a través de un grabado de William French, y pasaba desapercibida en el santuario. El artífice, que fue autor de varios Ecce Homos, solía veranear en la localidad y dejó testimonio de que la pintura era "el resultado de dos horas de devoción a la Virgen de la Misericordia". Había sido ejecutada al fresco a un lado de un altar lateral, el de la capilla del Pilar, siendo acompañada simétricamente, en el otro costado, por una obra análoga realizada cuatro años después por su hijo Julio García Condoy, en este caso plasmando la figura de San Francisco de Borja, en un guiño a la localidad homónima cuyo centro se encuentra apenas a 5 km del santuario.

La historia de este se remonta a medio milenio atrás. En 1451, unas reparaciones en el claustro de la Colegiata de Santa María de Borja afloraron una talla visigótica de madera de la Virgen con el Niño, con la inscripción ‘Mater Misericordiae’, que había sido enterrada para evitar profanaciones de las tropas musulmanas. Trasladada a la ermita de Santa Eulalia, se decidió edificar sobre ella una más grande para albergarla. Finalizada en 1546, pasó a denominarse Santuario de Misericordia. La iglesia es tardo-gótica, de una sola nave, con un retablo barroco de Bernabé Mendoza.

Fotografías: Gabriela Torregrosa

En 1578 se empezó a construir el Caserón para alojar visitantes, el más antiguo de su tipología en España: señorial, de ladrillo y estilo aragonés. De su primera etapa provienen la portada, el patio, las habitaciones del cabildo viejo y de la Virgen y la fuente redonda ante la puerta. Se añadieron después la escalera, el salón bajo y el principal, las cuadras y la habitación del cabildo nuevo. En 1795 se recreció el tercer piso. Las 36 habitaciones hoy se han reconvertido en pequeños pisos de alquiler.

La espontánea restauradora, Cecilia Giménez, no había tenido una vida fácil. Compatibilizó sus quehaceres en el negocio hostelero familiar con los domésticos hasta que las difíciles circunstancias en el hogar requirieron su atención exclusiva y constante. Su primer hijo, José Antonio, sufrió una parálisis cerebral en el parto y al segundo, Jesús, que tenía talento para pintar a plumilla, lo perdió con solo 20 años de edad, a causa de una cruel enfermedad degenerativa. Además, se quedó viuda una década después de ese momento, al fallecer su esposo, José Montorio Flores.

Mujer vitalista y siempre dispuesta a ayudar, motu proprio no dudó en recomponer la controvertida pintura, que se descascarillaba y se encontraba en muy mal estado de conservación. Ya contaba en su haber con el retoque que había efectuado a un lienzo de la Virgen del Carmen en el convento de Santa Clara de Borja, y además cada ciertos años llevaba a cabo pequeños arreglos de la túnica del propio Ecce Homo con conocimiento del párroco, por lo que no consideró necesario pedir permiso en esta ocasión para repintarlo e intervenir en el rostro. Pero tuvo que interrumpir los trabajos para dejar secar la pintura de base sin haberlos concluido, según su propio testimonio, mientras pasaba unos días de asueto con el IMSERSO en la Sierra de Albarracín.

Fotografías: Gabriela Torregrosa

Poco podía sospechar que su labor cobraría relevancia a escala mundial de manera inmediata. Personas del lugar que observaron, entre la perplejidad y el enojo, cómo la imagen del Ecce Homo se había transformado en una figura grotesca, lo comentaron a nivel local y se formó cierto revuelo, que llegó a oídos de la prensa más cercana y de los nietos del autor del Ecce Homo primigenio. El 21 de agosto de 2012, la periodista Elena Pérez Beriain publicó la noticia de la sustancial alteración de la obra original en El Heraldo de Aragón. Pero la reportera se quedaría atónita al ver la meteórica propagación de su información de manera viral a nivel internacional, a través de internet y los medios de comunicación de los cinco continentes. Un año más tarde, Pérez Beriain se alzaba con el Premio de Periodismo Ciudad de Zaragoza, otorgado anualmente por la Asociación de Periodistas de Aragón, por "su sentido de la oportunidad y acertada contextualización".

Cecilia Giménez, así, logró tal notoriedad, que igualó en 2012 los impactos mediáticos de Barack Obama, Vicente del Bosque o Leo Messi. En un primer momento, se sintió tan sobrepasada por los acontecimientos, que le causaron una crisis de ansiedad y depresión. Mientras tanto, el Ayuntamiento consultó con expertos para estudiar la viabilidad de devolver la obra a su estado primitivo, asumiendo los costes. Al revelarse la imposibilidad de hacerlo, el Consistorio valoró cubrirla y hasta cerrar la ermita mientras durase el tsunami informativo.

Pero la kafkiana coyuntura fue mostrando sus insospechadas ventajas. El santuario y el propio Borja pasaron a ser conocidos por todos en los lugares más distantes y variopintos del globo, disfrutando de una potente campaña promocional totalmente gratuita y recibiendo un increíble flujo de visitantes impensable poco antes, pues muchos se allegaban allí para contemplar la fallida o inacabada creación, ya protegida con un metacrilato, dinamizándose la comarca de la mano de la improvisada atracción turística. Se recabaron miles de firmas para mantener la producción de Cecilia Giménez como se encontraba, y así se hizo. La octogenaria contaba con el cariño y apoyo inquebrantable de sus convecinos, por su buen talante hacia todos a través de los años.

Fotografías: Gabriela Torregrosa

Tanto los gobernantes municipales como los descendientes del pintor del Ecce Homo mutado vieron cómo su indignación inicial por el desaguisado iba aplacándose al constatar la calidad humana de la autora y las oportunidades que se le abrían a la ciudad tras la estela del impremeditado incidente. Colateralmente al suceso, la memoria de Elías García fue también revivida y su nombre y talento recordados y honrados.

Aunque rechazó el ofrecimiento de exponer en Estados Unidos y Japón, Cecilia utilizó su celebridad en pro de Borja, especialmente de los más desfavorecidos. Donó en 2012 el lienzo "Las Bodegas de Borja" para subastarlo, obteniéndose 1000 € que se destinaron a Cáritas. En 2014, cedió la imagen para etiquetar el "Ecce Homo, Vino Solidario", en beneficio de la Residencia de la tercera edad de Borja. Tras el correspondiente acuerdo, Cecilia Giménez retuvo el 49% de los derechos de su Ecce Homo, quedando el 51% restante para la Fundación "Hospital Sancti Spiritus y Santuario de Misericordia" de Borja, presidida por quien ostente en cada momento la alcaldía de la localidad y cuyo patronato lo integran los concejales de la Corporación. La Fundación es la dueña del caserón y del santuario, así como de un geriátrico.

El músico Paul Fowler y el libretista Andrew Flack en septiembre de 2012 comenzaron a componer una ópera bufa alusiva al singular Ecce Homo de Borja, "Behold the man (He aquí el hombre), La ópera de Cecilia", que tras representarse en Carolina del Norte a nivel universitario, se estrenó en la Ópera de Las Vegas en 2023.

Fotografías: Gabriela Torregrosa

La noche del 13 de agosto de 2022, las llamas de un pavoroso incendio forestal se quedaron a las puertas del Santuario de Misericordia. Aunque afortunadamente no afectaron directamente a este, causaron estragos en su privilegiado entorno natural.

Hoy, Cecilia tiene 94 años y ya no puede dedicarse a la pintura, actividad que inició en sus años escolares y no abandonó a lo largo de su vida. Precisa de una silla de ruedas para desplazarse y vive en una residencia de mayores junto a su hijo José Antonio, con discapacidad.

El Ecce Homo de Borja ha ingresado en la cultura popular, por la metamorfosis de un trabajo académico en un icono pop, reelaborado en infinidad de memes y siendo tildado del irreverente y expresivo mote de "Ecce Mono". Pero de la burla inicial se ha pasado a la simpatía y a un sentimiento entrañable que convierte la carcajada en sonrisa.

Fotografías: Gabriela Torregrosa

El 7 de julio de 2016 se inauguró el Museo Cecilia Giménez Zueco, un espacio situado en la plaza del Santuario de Nuestra Señora de Misericordia de Borja, donde se exponen 38 obras presentadas en las ediciones del premio internacional de pintura sobre el Ecce Homo organizado por la Asociación de Vecinos del Santuario de Misericordia. Durante el acto de apertura de puertas del centro de interpretación de su obra, Cecilia declaró, dirigiéndose a la criatura salida de sus pinceles: "De tanto verte, pienso: 'hijo mío, ya no eres tan feo como me parecías al principio'". No pudo definir mejor el proceso que atravesó la sociedad entera.