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Cuaderno de bitácora

Por Sonsoles Sánchez-Reyes Peñamaria

El libro que causó una guerra


La cabaña del tío Tom fue el libro que se dice el presidente Abraham Lincoln señaló como causante de la guerra de secesión que entre 1861 y 1865 enfrentó a los estados esclavistas del Sur con los abolicionistas del Norte y se cobró la vida de 750.000 personas en los EEUU.

La Cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe (1811-1896), fue el libro más vendido en los Estados Unidos en el siglo XIX, solo por detrás de la Biblia. Su mensaje antiesclavista impactó a la sociedad de la época. Hito aún mayor por proceder de una pluma femenina, pues entonces las escritoras rara vez lograban éxito comercial.  

"¡Así que usted es la pequeña mujer que escribió el libro que inició esta gran guerra!", dicen que exclamó el presidente Abraham Lincoln al conocer en 1862 a la escritora Harriet Beecher Stowe, que medía metro y medio, y estaba de visita en la Casa Blanca. Y es que la publicación de La cabaña del tío Tom alentó la causa abolicionista.

Stowe nació en 1811 en Litchfield, en el estado de Connecticut, la sexta de los diez hijos del pastor Lyman Beecher, que compendiaba el ardor evangelizador con la actividad social. En 1820, cuando se discutía si Misuri entraría en la Unión como estado esclavo o libre, el reverendo Beecher comenzó a predicar el antiesclavismo, siguiendo la tradición protestante desde los cuáqueros de George Fox a los metodistas de John Wesley.

Los hijos del pastor Beecher compartieron su fe evangélica y su compromiso social. Los siete varones se convirtieron en ministros, entonces la forma más efectiva de influir en la sociedad. Algunos alcanzaron notoriedad: Catharine fundó escuelas para las mujeres, entonces relegadas. Isabella fue activista del sufragio femenino. Pero Harriet, que mostró un talento literario temprano, fue la más célebre.

Cuando Harriet tenía cinco años, su madre murió y su hermana mayor, Catharine, crió a sus seis hermanos menores. El padre se volvió a casar y nacieron tres hijos más de ese matrimonio, hasta los diez totales.

Harriet no se correspondía con el tipo de mujer emancipada. Madre de siete hijos, ama de casa abnegada, nunca pareció sentirse a disgusto con esa vida ni dejó de señalar que las tareas más elevadas a las que podía aspirar una mujer eran ser una piadosa esposa y madre. Tras casarse con el pastor Calvin Stowe, nueve años mayor, se trasladó a Cincinnati, al suroeste del estado de Ohio, donde nacieron seis de sus siete hijos.

Cincinnati se encontraba entre los estados sureños, donde la esclavitud era legal, y los norteños, donde estaba prohibida. Era un enclave privilegiado para el Ferrocarril Subterráneo, una organización clandestina fundada por los cuáqueros que ayudó a miles de esclavos a escapar al Norte, donde podían vivir en libertad.

Las historias de esclavos fugados eran cotidianas en Cincinnati. Una noche, la señora Rankin, una amiga de Harriet, fue testigo de cómo una esclava huida intentaba llegar al territorio libre saltando sobre los témpanos de hielo que flotaban en la superficie de un río. El suceso conmovió a Harriet y sería uno de los episodios más famosos de La cabaña del tío Tom.

En el verano de 1849, Stowe experimentó un inmenso dolor cuando su hijo de 18 meses, Samuel Charles, murió de cólera. La autora reconoció que ese dolor fue una de las inspiraciones para La cabaña del tío Tom porque la ayudó a comprender cómo se sentían las madres esclavizadas cuando vendían a sus hijos y los dejaban de ver para siempre.

El detonante para su redacción fue la Ley del Esclavo Fugitivo, promulgada en 1850 por presiones de los nacionalistas sureños. Permitía reclamar a los esclavos fugados incluso después de que éstos llegasen a los estados libres del Norte. Aquellos que ayudaran a los fugitivos podían ser multados con hasta mil dólares y encarcelados seis meses.

Aquel año, los Stowe se habían mudado a la ciudad norteña de Brunswick, en el estado de Maine, y Harriet decidió denunciar los males por los que pasaban los alrededor de tres millones de esclavos que se estima existían entonces, ante una sociedad que pensaba que eso sólo incumbía a los estados del Sur. La casa de Harriet Beecher Stowe en Brunswick es donde escribió La cabaña del tío Tom, y fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1962.

Viviendo en Brunswick, Stowe desobedeció la ley al esconder a John Andrew Jackson, un esclavo huído de Carolina del Sur. Cuando compartió sus sentimientos de impotencia ante la tragedia humana con su familia, su cuñada, Isabella Porter Beecher, le sugirió: "si pudiera usar un bolígrafo como tú, Hatty, escribiría algo que haría que toda esta nación sienta lo maldita que es la esclavitud."

Y así hizo. Harriet Beecher Stowe entregó al Dr. Bailey, director del periódico National Era, los primeros capítulos de La cabaña del tío Tom. Inicialmente iban a ser solo tres o cuatro entregas pero ante el entusiasmo que despertó, finalmente Bailey le pagó 300 dólares por 40 entregas, desde 1850 a 1851.

La obra debería haber pasado inadvertida, porque el medio que la publicaba era minoritario, pero la conmoción que ocasionó en los lectores fue tal que muy pronto los ejemplares del National Era fueron muy cotizados.

Cuando en 1851 concluyó la publicación de la novela, el editor de Boston J. P. Jewett se ofreció a editarla como libro en dos volúmenes. Así vio la luz en marzo de 1852. El éxito fue sensacional. El día del lanzamiento se vendieron 3.000 ejemplares, y más de 10.000 durante la primera semana. Hasta lanzar una edición «gourmet» un año más tarde, cuando ya se habían vendido 300.000 ejemplares y comenzaba su expansión por Europa.

No sólo en EEUU, también en Europa y Asia sería un best-seller, hoy traducido a más de 70 idiomas. Dicen que en el Reino Unido, donde vendió 1,5 millones de copias en un año, gustó por evidenciar que los Estados Unidos no eran tan libres como presumían. En 1857, ya había sobrepasado medio millón de ejemplares vendidos legalmente. Las copias pirata son incalculables. A pesar del éxito, Jewett cerró poco antes de la Guerra de Secesión y la producción se detuvo hasta que una nueva editorial recuperó su impresión en 1862. 

Harriet Beecher Stowe sólo cobró los derechos de autor de las ediciones estadounidenses. Tampoco percibió un céntimo de los Tomitudes, objetos inspirados en la novela: papel tapiz, juegos de mesa, platería, partituras, cerámica y pañuelos.

El libro fue objeto de una adaptación teatral que vieron millones de personas, siendo la obra de teatro de mayor duración en la historia de los Estados Unidos, pero que no contaba con el permiso de la autora. Debido a que su estricta educación religiosa le prohibía ir al teatro, Stowe no se sentía cómoda colaborando en las producciones teatrales.

Los nacionalistas sureños reaccionaron ferozmente ante la obra. Acusaron a Harriet Beecher Stowe de no haber viajado nunca al Sur y desconocer la situación. Solo se había inspirado en los esclavos fugitivos que llegaban hasta su tierra. Stowe en 1853, publicaba un texto en que documentaba cada duda sobre su obra, mostrando la fiabilidad de sus fuentes.

La autora se granjeó el repudio de compatriotas que la amenazaron, enviándole incluso por correo la oreja cortada de un esclavo. Para unos la obra era totalmente falsa y hasta la calificaron de "criminal". Un librero de Alabama tuvo que escapar de su ciudad, Mobile, por vender La cabaña. Hasta se desarrolló una literatura anti-Tom como contrapeso con una treintena de títulos. Pero Harriet siguió escribiendo desde sus fuertes convicciones religiosas.

Cuando Stowe visitó Gran Bretaña en 1853, invitada por grupos antiesclavistas, una multitud emocionada la recibió. Durante su estancia de cinco meses viajó por el país. Asistió a numerosas manifestaciones contra la esclavitud y recibió el Stafford House Address, una petición encuadernada en cuero de 26 volúmenes firmada por más de 563.000 mujeres británicas que pedían a las mujeres estadounidenses trabajar para abolir la esclavitud.

El éxito internacional contribuyó a la abolición de la servidumbre en Rusia tras su publicación allí en 1857 y alimentó la negativa de Gran Bretaña a reconocer a la Confederación sudista durante la Guerra de Secesión americana.

Aquellos años fueron difíciles para Harriet Beecher Stowe. A la Guerra Civil que estalló cuando los sureños decidieron independizarse para conservar sus privilegios sin excluir la esclavitud se sumaron las muertes de cuatro de sus siete hijos. Henry murió a los 19 años, en 1857, en un accidente de natación. Su muerte provocó en Stowe una crisis de fe. Frederick sucumbió en 1870 por alcoholismo. Georgiana, en 1890 por septicemia. A pesar de todo, Stowe trabajó incansablemente. Entre 1862 y 1884 escribió un libro por año aproximadamente.

La carrera de escritora de Harriet Beecher Stowe abarcó 51 años, a tiempo completo desde el éxito de La cabaña. Publicó 30 libros e innumerables cuentos, poemas, artículos e himnos. Su escritura contribuía a los ingresos familiares. Con sus escritos, podía expresar públicamente sus pensamientos y creencias en una época en que se desanimaba a las mujeres a hablar en público y no podían votar ni ocupar cargos públicos. En 1886, Harriet enviudó. Sobrevivió a su marido una década.

La acción de La cabaña del tío Tom o La vida entre los humildes transcurre en Kentucky, uno de los principales focos del tráfico de esclavos. Un propietario considerado y humano, el granjero Shelby, se ve obligado por sus deudas a vender al mejor de sus esclavos, el tío Tom, de excelentes sentimientos, y a un chiquillo de 4 años, Harry. La madre del niño, la mestiza Eliza, huye llevándose a la criatura, logrando un escape dramático sobre el río Ohio congelado con Harry en sus brazos.

Tom abandona a su mujer y sus tres hijos pequeños, destrozado, al ser traspasado al señor Haley, un comerciante de esclavos, que lo monta en un bote para venderlo en el mercado. Durante el traslado, Tom salva a una niña blanca que había caído al agua, Evangeline, lo que le vale para ser comprado por el padre de la muchacha, un propietario de Nueva Orleans, Augustine St. Clare, como agradecimiento.

El encuentro con la pequeña Evangeline Saint-Clare abre un paréntesis de melancólica serenidad y ferviente vida religiosa. St. Clare es compasivo y tanto él como su hija se comportan bien con Tom. Pero Evangeline muere, y poco más tarde, también su padre. Sus esclavos son vendidos para satisfacer a sus acreedores. Tom cae entonces en manos del brutal Simon Legree, que le lleva a sus plantaciones de algodón como capataz. Tom se niega a maltratar a los esclavos y hace frente a su patrón al negarse a revelar el escondite de dos mujeres fugitivas, por lo que Legree lo hace azotar hasta la muerte. Cuando el hijo de su antiguo amo llega para rescatarle, sólo puede recoger sus últimas palabras de amor y perdón. El joven, vuelto a su casa, libera a sus esclavos.

Tras la muerte de la autora, el revisionismo hizo a su famosa obra blanco de críticas, algunas muy duras, por aspectos como la resignación de Tom, descripciones en torno a las comunidades negras o cómo reproduce su habla, además de la ausencia de una condena más explícita del racismo. Se censuró su carácter cristiano que convertía al tío Tom en un mártir que perdona a su asesino en lugar de combatir la opresión. Así, se acuñó la expresión Tío Tom para la falta de valor para enfrentarse con la discriminación racial. 

Después de la jubilación del marido, la familia se mudó a Hartford, Connecticut. Allí, Harriet Beecher Stowe construyó la casa Oakholm, en Nook Farm, un vecindario de amigos y familiares. El alto coste de mantenimiento les llevó a venderla en 1870. Hoy es el Centro Harriet Beecher Stowe, la casa museo de la autora.

Harriet murió en Hartford en 1896. Ella y su esposo están enterrados en el histórico cementerio de la Academia Phillips en Andover, Massachusetts. Su libro, sin embargo, sigue vivo en la literatura universal.