
El abandono que sufren los españoles por parte del gobierno español es absoluto, pues, en realidad, no existe gobierno ni existe parlamento, y, lamentablemente, la Comisión europea también está ausente ante todo lo que está ocurriendo en España
Por otro lado, supongo que los independentistas estarán rebosantes de satisfacción. Con un periodo de ocho años de una prosperidad que jamás se hubieran podido imaginar. Sostener a un gobierno que se está autodestruyendo y destruyendo la unidad de los españoles les ha salido prácticamente gratis. "A ver si Sánchez aguanta y sigue un poco más en el gobierno, pues todavía nos queda la última conquista: la desmembración de España".
Como demócrata no tendría nada que alegar si este jaque mate a la unidad de España fuera la voluntad de la mayoría de los españoles. Pero es que la realidad es otra. En toda España está sucediendo lo que ya venimos viviendo en Cataluña desde hace 20 años. En Cataluña somos mayoría los hispanoparlantes y, sin embargo, nosotros no existimos en Cataluña. No verás ni un letrero oficial en toda Cataluña. Tampoco los particulares se atreven a poner el más mínimo rótulo en español. El idioma de la administración es única y exclusivamente el catalán. Esto es solo un ejemplo. En la vida pública de toda España sucede algo similar: hay personas de primera y de segunda categoría. La mayoría somos de segunda. De primera son sólo los independentistas, sobre todo vascos y catalanes. Y lo más grave del caso es que las mayorías terminamos conformándonos con que las minorías lleven la voz cantante.
La situación de España es caótica. El enfrentamiento político nos ha llevado a un enfrentamiento social. La reconciliación social que se había logrado tras la dictadura se ha roto por voluntad expresa de nuestros gobernantes -unos en mayor medida que otros- y ha saltado por los aires. Los ciudadanos estamos hartos de tanta corrupción y totalmente decepcionados de los partidos políticos
Felizmente no todo está corrupto en España. La justicia española, a pesar de que el gobierno la quiere maniatar, se mueve. El máximo promotor de las dos Españas -Zapatero-, el que más ha fomentado la división de los españoles, esas dos Españas que felizmente habíamos superado, tiene que rendir cuentas ante la justicia por su corrupción a escala mundial, aunque no por haber sembrado el odio entre los ciudadanos, ni por haber resucitado a Franco, que es una causa aun mayor todavía pendiente. La prensa también se mueve. A pesar de la prensa amiga subvencionada, todavía hay prensa libre e independiente. El Tribunal de Derechos humanos de Estrasburgo también se mueve, no por propia iniciativa sino ante una demanda interpuesta por la Asociación española de fiscales contra la Fiscalía General del Estado español por la "política de nombramientos discrecionales de ésta" basada en la "afinidad ideológica".
Pero ante toda esta corrupción, ante toda esta parálisis hay una institución supranacional que debería moverse mucho más pero que no lo hace: la Comisión Europea. Y, si lo hace cuando están en juego fondos de la Unión Europea, parece hacerlo a regañadientes
Los españoles esperamos mucho más de la Comisión Europea que la creación de unos fondos para casos de crisis, la mayor parte de los cuales se quedan en el camino y no llegan al ciudadano. La Comisión es la guardiana de los Tratados de la Unión, es decir la institución que debe cuidar de que se cumplan los principios fundamentales de la Unión. La separación de poderes, que es un principio fundamental de toda democracia, en España no es ni mucho menos absoluto, como se ve en el Tribunal constitucional y en la fiscal general. Soltar a las cloacas para que impidan el trabajo de los jueces no es compatible con eso de "queremos colaborar con la justicia". La Comisión no está actuando respecto a España con la misma contundencia que actuó contra Polonia y contra Hungría. Son muchos los principios fundamentales de la Constitución española que se están violando impunemente: presupuesto, separación judicial, vivienda, salario digno etc.
Que el gobierno español actual nos tenga abandonados a los ciudadanos es algo que no nos sorprende, pero al menos de la Comisión Europea esperábamos algún apoyo.