
Como estamos en las vísperas del día de Europa, conviene que recordemos, ya que los organismos oficiales no lo van a hacer, que el 9 de mayo es día de todos los europeos, el día de la paz y de la unidad de todo el continente, el día en que recordamos la declaración Schuman, el discurso pronunciado en 1950 por el entonces ministro de asuntos exteriores francés, Robert Schuman, en el que expuso su idea de una nueva forma de cooperación política que hiciera impensable un conflicto bélico entre las naciones europeas.
Fruto de esta nueva Europa es el espíritu de colaboración que reina desde entonces en la política de la Unión Europea y en los múltiples programas de ayuda económica presentados por la Comisión Europa. Uno de los últimos, el más ambicioso es el 'Next Generation EU' para hacer frente a las secuelas de la pandemia COVID 19 y que está dotado de 750.000–806.000 millones de euros para todos los países de la UE, de los que España podría recibir unos 140.000 millones de euros para ejecutar entre 2021 y 2026.
Estos fondos deberían destinarse a las energías renovables, a la digitalización de empresas, a la administración, al transporte, a la educación y al empleo.
Pues bien, al España, al parecer, no solo no ha sido capaz de presentar proyectos suficientes para agotar estos fondos, sino que una parte considerable de ellos los ha empleado para el pago de las pensiones o para tapar otros agujeros presupuestarios en la industria, en la educación y en otros sectores. Esto es los que dice el tribunal de cuentas español. Yo no sé si esto es legalmente correcto a no, aunque por las críticas del Tribual español y de la Unión Europea más bien parece que no le es. Espero que la Co misión lo compruebe pronto. Pero lo que sí es verdad es que esos fondos no estaban destinados a tapar la pereza, la incompetencia o la falta de gobernabilidad de ningún gobierno o para tapar el incumplimiento constitucional de la falta de presupuestos durante toda una legislatura. Y lo que también es verdad es que el Tribunal de cuentas de la UE se ha quejado de la forma cómo España informa de los principales beneficiarios de los fondos europeos postpandemia. Naturalmente esto no es solidaridad ni cuadra con los principios de transparencia de la UE.
La fiesta del día de Europa, que lamentablemente no es fiesta más que en un solo país de la UE, espero que sirva para recordarnos que, aunque todo vaya muy mal, Europa siempre estará ahí.