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Menudo Panorama

Por Pedro Santa Brígida

Florentino en estado puro


Hace años el director de un conocido periódico, bastante alejado de las pasiones futboleras, me relató un viaje en avión por Asía en el que coincidió con el presidente del Real Madrid. La conclusión fue tajante: 'Es un personaje peligroso'. Tras la reveladora rueda de prensa del pasado martes, he comprendido la dimensión de aquella confidencia. El colega de profesión hizo un diagnóstico más que acertado.

Florentino Pérez es un tipo listo, las pruebas son evidentes. Ahí están los resultados económicos de sus empresas y del equipo de fútbol que preside. Sabe hacer dinero, conoce y maneja como el mejor los hilos del poder y, hasta la fecha, mostraba una imagen de alto ejecutivo moderado. Impecable en su tradicional manera de vestir, modales educados y lenguaje sereno con el tono de aquellos seminaristas que tenían pinta de aspirar y posibilidades de alcanzar la curia romana.

La puesta en escena del martes ante los medios de comunicación es un ejemplo más de su astucia. Ha conseguido desviar la atención sobre los fracasos deportivos y las peleas dentro del equipo. Para ello, ha declarado una guerra generalizada a los periodistas críticos y, de paso, ha pedido sibilinamente a los seguidores madridistas que no compren el ABC, que según su ególatra subconsciente debería loar sólo sus proezas y jamás criticar sus errores. 

A Florentino se le ha ido la pinza, que dicen en mi pueblo. Los años no perdonan a nadie. Ni siquiera al presidente del Real Madrid. Comentan que aún no se ha recuperado del fiasco de la Súper Liga. Me congratulo de que no esté enfermo, sin embargo está mayor, pese a que la jubilación es un palabra que no existe en su particular diccionario vital. Dice que a su equipo le han robado no sé cuántas ligas, que los árbitros pitan a favor del Barça, se pregunta por qué nadie se mete con el Atleti, que el mundo es injusto con los merengues, que los hooligans infiltrados de otros equipos en los medios de comunicación quieren hundir al mejor club de la historia y, suponemos, que la verdad sólo se puede escuchar en Real Madrid Televisión. Seguro que hasta se lo cree.

Los ataques con nombres y apellidos a unos cuantos periodistas indican hasta qué punto llega este despropósito populista. Como se ha dicho y escrito por ahí, el bochorno, el esperpento y el delirio de esta puesta en escena de Florentino Pérez no ha dejado a nadie indiferente. Es el tema de conversación en cualquier encuentro social. Ahora está por ver cómo reacciona la masa social del Real Madrid ante la sorprendente convocatoria electoral. De momento, el entrenador ya ha dicho que sí a todo, demostrando una vez más el por qué está ahí. Y es que otro de los problemas que quizá no quiera interpretar es que está rodeado de aduladores.

Tras la comparecencia del presidente blanco, entre los ajenos a la hinchada madridista y algunos propios hay unanimidad a la hora de echar de menos un mínimo de autocrítica hacia la gestión de la Junta Directiva en los últimos tiempos. También existe cierto consenso general en que en este equipo se detectan unos cuantos casos de deportistas sobreprotegidos. Futbolistas, millonarios, famosos y consentidos es un cóctel de compleja digestión, que seguro no comparten los más acérrimos aficionados del club de las quince orejonas.

Después de lo ocurrido, del espectáculo que recogen los medios deportivos de todo el mundo, ha comenzado la fase de blanqueamiento con los reconocidos periodistas españoles afines, que son legión. A ellos no les contará la cantidad de veces que ha llamado a directores y editores para eliminar informaciones o comentarios de opinión, cuando no a otros compañeros del oficio.

'Me tendrán que echar a tiros', dijo el presidente ante los boquiabiertos periodistas que asistieron a la rueda de prensa. No será para tanto, Florentino, estoy convencido de que aguantarás impertérrito, seguro de ti mismo, pero el principio del fin de tu imagen lo acabas de firmar de tu propio puño y letra.