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Menudo Panorama

Por Pedro Santa Brígida

La esperada película sobre Miguel Ángel Blanco


En más de una ocasión he comentado mi extrañeza por la ausencia de una película sobre la figura de Miguel Ángel Blanco, el joven concejal del PP de Ermua asesinado de manera cruel por el Comando Donosti de ETA en 1997. Creo que el cine español no ha dedicado el suficiente talento, energía y subvenciones públicas a la siempre delicada cuestión del terrorismo. Tampoco al tremendo impacto y los traumas que llegó a provocar en la sociedad española durante cuatro décadas.

Sin embargo, ahora que lo políticamente correcto es olvidar lo sucedido con ETA, en los últimos tiempos se están estrenando películas que abordan la cuestión desde diferentes e interesantes perspectivas. Patria o La Infiltrada son dos buenos ejemplos de lo dicho, estrenos que se vienen a sumar a veteranos títulos como Operación Ogro, Días Contados, Yoyes, La Pelota Vasca o El Lobo. Y llegó la hora. Por fin se han hecho públicos algunos detalles del inicio de la grabación de una película dedicada a la siniestra ejecución de Miguel Ángel Blanco, de cuya muerte se cumplirán 30 años en 2027.

Lo ocurrido en las últimas 48 horas de vida de aquel joven de la localidad vizcaina de Ermua podremos recrearlo en los cines con motivo del triste aniversario. Francisco García Gaztelu (Txapote), autor de los disparos que acabaron con su vida, y sus compinches del secuestro y asesinato, Irantzu Gallastegui (Amaia) y José Luis Geresta (Oker), seguro que contarán con un papel destacado en el filme. Incluso, dado que el Gobierno Vasco permite salir a alguno de ellos de la cárcel durante el día, podrán acudir a verla a las salas de proyección. A lo peor, hasta se reconocen en la pantalla. Blanco, título de la película, será dirigida por Félix Viscarret (autor de Patria) y producida por Kiko Martínez, de la productora Nadie es Perfecto. Cuenta con el visto bueno de la familia y con la colaboración de dos periodistas que siguieron muy de cerca los acontecimientos de aquellos días, Jon Sistiaga y Jimmy Guerra. A finales de verano está previsto el comienzo de las grabaciones y el próximo año el estreno.

Miguel Ángel Blanco, hijo de un albañil orensano emigrado al País Vasco, era licenciado en Económicas y tenía 29 años cuando fue secuestrado un 10 de julio al bajar del tren que cogía a diario para ir al trabajo. ETA, sabiendo que era una petición imposible, dio un plazo de dos días al Gobierno presidido por José María Aznar para que acercara al País Vasco a todos los presos de la banda terrorista o mataría al concejal del PP. A las 16.00 horas de la tarde del sábado 12 de julio de 1997, arrodillado y con las manos atadas a la espalda, recibió dos disparos en la cabeza en una pista forestal, cerca de la localidad guipuzcoana de Lasarte. Cosas del destino, fue asesinado por un siniestro radical independentista vasco de apellido García. Encontrado por unos senderistas todavía con vida, fue trasladado a un hospital de San Sebastián, donde falleció horas después.

Durante las 48 horas de aquel secuestro, los españoles salieron a la calle masivamente, se produjeron grandes manifestaciones en todas las ciudades del país clamando por su vida. Los universitarios y multitud de jóvenes lo hacían con las manos pintadas de blanco. En Bilbao se llegaron a reunir más de medio millón de personas, la concentración más numerosa de la historia contra ETA en el País Vasco. Aquellos días se forjó el llamado Espíritu de Ermua, símbolo de la unidad y la resistencia de los ciudadanos contra el terrorismo. La banda perdió definitivamente la batalla social de la calle y ahí comenzó el principio de su fin.

Blanco será una película realista, un drama, documental en algunos aspectos, y particularmente pedagógica para las nuevas generaciones, a quienes en los colegios hoy apenas les enseñan la historia de ETA, la más reciente barbarie que tanto sufrimiento generó en la sociedad española. Además de retratar el impacto social y político del momento, ha llegado la hora de reflejar en la gran pantalla la dimensión humana de aquella tragedia. No sé si habrá o no éxito de taquilla, pero yo acudiré al cine a verla. Será mi humilde homenaje a Miguel Ángel Blanco, a quien no pienso enterrar en el olvido.