
En un mundo que corre deprisa, donde lo urgente a menudo se impone sobre lo importante, cuidar la mente se ha convertido en una necesidad vital, no en un lujo. Una mente en calma, entrenada y cuidada, nos permite vivir con mayor claridad, equilibrio y sentido. Salud física, salud mental y salud emocional deben estar alineadas.
La mente preocupada genera un cuerpo tenso y al revés un cuerpo tenso genera una mente preocupada. Puedo intervenir el cuerpo para relajar la mente y puedo intervenir la mente para relajar el cuerpo.
La mente puede convertir el paraíso en infierno y el infierno en paraíso. La mente es una fábrica de realidades. Creer es crear. Cuando crees algo la mente busca la forma de lograrlo. Al cerebro no le importa lo que le dices, le da igual si es verdad o mentira, no se lo cuestiona, se lo cree. No busca la verdad, sino crear coherencia con sus creencias.
Somos consciencia creadora, no somos solo observadores de la realidad. Chopra dice "no puedes permitirte contaminar el aire o el agua del planeta, pero en un plano más profundo no puedes permitirte vivir con una mente tóxica". Según él, solo hay dos tipos de pensamientos "los basados en el amor, y los basados en el miedo, los primeros construyen los segundos destruyen".
Cuando sale un día bonito no lo estropees, con tus pensamientos ¡hombre! Si los demás te estropean el día, tiene un pase, pero no puedes permitirte ser tú, con tus pensamientos el que lo desperdicie. Los pensamientos negativos son una especie de suicidio espiritual. Son nuestros monstruos mentales que nos torturan, nos reprimen y nos arrinconan; nos hacen sentir pequeños: "No soy bueno", "No me lo merezco", "No va a salir bien". Cuidado con lo que te dices a ti mismo. La mente es un arma muy poderosa, pero actúa en los dos sentidos, catapultándonos hacia el éxito o hundiéndonos en la miseria.
¿Qué podemos hacer? Lo primero darte cuenta de lo que piensas, si te pasas el día culpando al otro, al país, al gobierno al vecino..., vas a ser muy infeliz. Asume tu responsabilidad desde tus propios pensamientos. Para las quejas mentales. El pasarte el día juzgando a los demás, evaluando, clasificando y etiquetando, crea grandes turbulencias en el dialogo interno. ¿Te has parado a pensar cómo nos pasamos el día juzgando la vida de los demás y las circunstancias en general? Se trata de practicar, practicar tu cuidado mental es como tocar el piano. Te va a generar mayor claridad mental, mayor responsabilidad de tus actos.
Cuidado con los pensamientos mentirosos: nunca y siempre. "Nunca podré", "Siempre me va mal" o pensamientos catastróficos. Y con lo que en biología llaman pensamientos inoportunos. Estamos tan identificados con los pensamientos que para nosotros son la verdad absoluta. El "siempre he sido así" "en mi familia siempre nos ha pasado".
Es normal que estos pensamientos nos asalten de vez en cuando. Lo que puede marcar la diferencia es dejar de luchar contra ellos, y aprender a observarlos a distancia y con calma. Esos pensamientos no definen quién eres, y por tanto no tienes que quedarte atrapado por ellos.
Cuando aparezca un pensamiento negativo, no te castigues por ello. Es normal. Respira profundo y dile con amabilidad: "Te veo, pero no necesito quedarme contigo". Después vuelve a algo sencillo del presente: el sonido de tu alrededor, el ritmo de tu respiración u observa algo bonito que tengas cerca.
No se trata de vencer al pensamiento, sino de recordar que tú eres más grande que él.
Recuerda que los pensamientos son como nubes, pueden estar ahí un momento, pero no tienen que quedarse para siempre.
Ten en cuenta que como piensas sientes, como sientes actúas y como actúas así te va la vida. Por lo tanto, todo empieza con el pensamiento.
PASOS:
Autoconocimiento: Dedicar tiempo a entender cómo funcionamos, qué sentimos, qué pensamos Los pensamientos son energía, son electricidad.
Gestión emocional: Aprender a reconocer, aceptar y regular nuestras emociones, sin reprimirlas ni dejarnos arrastrar por ellas. En estados emocionales profundos: euforia, o miedo tendemos a tomar peores decisiones. Solemos tratar mal a la gente y a nosotros mismos.
Higiene mental: Evitar la sobrecarga informativa, cultivar pensamientos constructivos y aprender a poner límites a la rumiación o al exceso de autocrítica. ¡Ojo con lo que ves y lees!
Conecta con el presente: Practicar la atención plena o mindfulness ayuda a frenar la dispersión mental y a recuperar el contacto con el aquí y el ahora.
Relaciones sanas: La calidad de nuestras relaciones influye directamente en nuestra salud mental. Cuidar nuestros vínculos y rodearnos de personas que nos nutren emocionalmente es clave.
PEQUEÑOS GESTOS QUE MARCAN LA DIFERENCIA
Respirar con conciencia unos minutos al día puede bajar los niveles de ansiedad. Hay una posibilidad de parar antes de que el cuerpo te pare. A partir de 120 pulsaciones se toman malas decisiones.
Escribir un diario emocional ayuda a procesar lo vivido y a poner orden interno. Se produce un asentamiento cognitivo al escribirlo a mano.
Caminar en la naturaleza, sin distracciones, es un antídoto natural contra el ruido mental.
Dedicar tiempo al silencio o a actividades creativas es un bálsamo para la mente cansada. La mente también necesita descanso. Aprende a meditar, aunque sean cinco minutos al día. El efecto secundario de meditar es relajarte
Pedir ayuda profesional cuando sentimos que no podemos solos no es un signo de debilidad, sino de valentía.
Vivimos saturados de estímulos. Las pantallas, la multitarea, las exigencias laborales y personales, todo esto alimenta una mente hiperactiva que rara vez descansa. Sin embargo, el descanso mental es tan importante como el físico. Practicar pausas conscientes, desconectar del móvil, dormir bien o simplemente no hacer nada durante unos minutos, son formas sencillas de regenerar la mente. Una mente bien cuidada no solo mejora nuestra calidad de vida, sino que también nos permite cuidar mejor de los demás.