
Una semana más sin que haya pasado día sin enterarnos de alguna fechoría más, perpetrada por algún miembro del partido de los cien años de honradez, que nos gobierna para desgracia de España y de los españoles honrados y trabajadores, que soportan el peso del estado mediante el pago de impuestos y la buena vida de más de la mitad de los habitantes que viven a costa de los que trabajan y pagan a hacienda.
No todo iban a ser disgustos, y para alimentar la esperanza de que, todavía, puede que pierdan el poder y pueda arreglarse, en parte, el desastre que van a dejar, también ha sido noticia el ingreso en prisión de Santos Cerdán, heredero de Ábalos como número tres del Psoe y muñidor de los tejes y manejes más asquerosos, perpetrados desde dentro del Psoe y a favor de sus miembros puteros, ladrones, malversadores y nepotistas, de sus familiares, amigos e incondicionales aferrados a las ubres del estado.
También que el Tribunal Supremo de Extremadura le haya hecho un corte de mangas al tal Gallardo, genuino ejemplo de socialista de pura cepa, y considerado lo que, aplicando el mas mínimo sentido común, cualquiera podría darse cuenta de que era una artimaña de lo mas rastrero y un fraude de ley como una catedral, así que, Gallardo, otra vez en las manos de la juez Biedma, quien debería esforzarse en encontrar razones para ponerte a buen recaudo como a Cerdán y esperar que, cuando se os juzgue, a ti y a todos los de tu calaña, os caigan unos cuantos lustros en prisión, y sin favoritismos, como parece ser disfruta Cerdán en Soto y otros tantos disfrutaron, sobre todo en Lledoner. A una cárcel alquilada al sátrapa del sur o a algún tirano de Sudamérica, tan amigos de Pedro Sánchez y Zapatero, os habría que enviar, así, a más de uno se le borraría la sonrisa de la cara cuando le comunicaran la sentencia.
Algo de sosiego proporciona comprobar que la justicia funciona, aunque lenta y si no cegata, si bastante torpe para encontrar delitos y delincuentes, que se creyeron inmunes y no se preocuparon demasiado en ocultar sus atropellos. Todavía queda esperanza de que pueda arreglarse, si no todo, al menos parte, del desastre que nos van a dejar. Dios quiera que las próximas elecciones las gane el PP con votos suficientes para formar gobierno en mayoría, o al menos que pueda hacerlo con el apoyo de VOX, que tanto los unos como los otros no hagan alguna jaimitada y que Feijoo no haga el payaso como lo hizo Rajoy, culpable de lo que nos está pasando, aunque va a necesitar un año de gobierno para arreglar, en lo posible, el desaguisado que va a heredar.
Sigo sin comprender como es posible que todavía quede gente que, no estando apesebrada, vote a un partido mas corrompido que el cadáver de una rata treinta días a la intemperie en el mes de agosto. Solo me cabe una explicación, que votan por odio, es tanto su odio a la derecha que actúan como esos peatones que, cuando ven acercarse un vehículo, se lanzan al paso de cebra como quien se tira a la piscina, prefieren perder la vida antes que renunciar a su derecho a pasar primero.