
"Es hermoso escribir porque reúne las dos alegrías: hablar uno solo y hablarle a la multitud" (Cesare Pavese).
Me encanta escribir. De hecho, hay dos cosas que he hecho durante toda mi vida, escribir y morderme las uñas; en lo que soy bueno de verdad es en lo segundo, un artista, por eso tiene mérito que me sigas en lo primero, no sabes cómo te lo agradezco.
Llevo un par de semanas con bloqueo de escritor, por llamarlo de algún modo; conste que, como es habitual, procuro encontrar temas sobre los que exteriorizar mis sensaciones, mi valoración, añadiéndole guasa, mala leche u hondura, depende de lo elegido, pero nada, que no hay forma, eso me inquieta... y acabo mordiéndome las uñas.
Pese a que las ideas suelen irrumpir durante el trabajo de escribir, con la práctica, con el entrenamiento, no siempre es así.
Oscar Wilde, escritor irlandés, decía que "no existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo". No diría que no me queda qué decir, pero me resisto a no hacer otra cosa que darle vueltas a la política nacional y a sus pistoleros. Me cansa "tela". Creo que todos estamos hartos ya de tanto bandarra y de tanta bandurria, en la televisión, en la radio, en los periódicos, en el TikTok, en el YouTube y en los demás "pseudomedios" (que diría el paladín de la paz mundial). Es que hasta en los Deportes, lo único que podía verse antes en la tele, aparece Laporta votando con Jordi Pujol, manda huevos.
Quizás sea verdad aquello de que "para triunfar en Literatura, existen dos caminos: escribir grandes porquerías u obras de arte. Normalmente se escoge el camino más corto".
No hago, ni de lejos, Literatura; no obstante, creo no haber optado nunca por el camino más corto y sé, con certeza, que todo ésto está lejos de la obra de arte, pero insisto en escribir, en ocasiones porque me ayuda a reflexionar y, en otras, porque me permite exactamente lo contrario, al uso de válvula de escape.
Todos opinamos casi sobre cualquier cosa, cada día. Es más sencillo opinar que escribir. Hasta hacer un mal artículo es difícil, créeme. Quizás éste lo sea. No en vano decía Einstein que "hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana, aunque de la primera no estoy totalmente seguro".